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Pisa firme

El calor, el cambio de calzado, el abandono de calcetines o medias y el contacto directo con piscinas y baños públicos, suponen un caldo de cultivo muy propicio a los hongos, como el pie de atleta.  El pie de atleta se produce por una infección por hongos que aparece en los dedos y provoca una piel enrojecida, seca y escamosa, debida a una sudoración extrema y una humedad concentrada en los pies por el calor, y debe ser tratado con antimicóticos. Consúltanos y te ayudaremos a evitarlos.

Otros problemas habituales en la época estival son las rozaduras y ampollas provocadas por la fricción de la piel desnuda contra el nuevo zapato o sandalia, que pueden llegar a provocar una herida.  Para evitarlas, los podólogos recomiendan utilizar un calzado cómodo, transpirable y flexible.

Otro de los problemas propios del verano es el exceso de sudoración que, en algunos casos extremos, puede provocar grietas interdigitales. En estos casos puede ser recomendable la utilización de productos reguladores de la transpiración. Consúltanos para que te aconsejemos de la mejor manera.

¡Qué alivio!

1. Para prevenir todos estos trastornos, es muy importante elegir un calzado adecuado: cómodo, de material transpirable y suave, amplio y con una suela amortiguadora a la par que flexible.

2. En caso de producirse una rozadura debemos desinfectarla y cubrirla con un apósito.

3. Para combatir el exceso de sudoración se puede optar por productos que regulan la transpiración: los desodorantes (que no evitan la humedad, sólo desodorizan) y los antitranspirantes que taponan en cierto grado los poros por los que sale el sudor, controlando así la humedad. Debido a una sudoración excesiva, pueden producirse grietas interdigitales. En estos casos debemos aplicar un antiséptico en ellas para facilitar su cicatrización y evitar la infección, además de procurar secarnos muy bien entre los dedos tras la ducha y usar algún producto secante como los polvos de talco antes de calzarnos.

4. El pie de atleta, se trata con antimicóticos y suele curarse con constancia en el tratamiento. Para evitarlo, los expertos recomiendan utilizar chanclas o zapatillas de goma en piscinas, saunas, gimnasios y zonas públicas donde se está en contacto directo con la humedad. Igulamente hay que usar un calzado que permita la transpiración, a ser posible de piel o materiales naturales. Para evitar su proliferación, en verano es muy importante cuidar la higiene diaria de los pies, secándolos cuidadosamente especialmente entre los dedos.

5. Para evitar la sequedad se recomienda aplicar las cremas hidratantes, preferiblemente por la noche para evitar aumentar la sudoración durante el día.

6. Las uñas han de cortarse rectas, para evitar que se incrusten en los laterales y provoquen dolor y si no se soluciona el problema, la aparición de infección. También es importante recordar el hecho que llevar calzado descubierto puede provocar la aparición de hematomas debajo de las uñas debido a los múltiples traumatismos/golpes que nos puedan dar.

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piel

sol y proteccion solar

Todos sabemos de los daños que pueden causar los rayos UVA y UVB del sol sin una protección solar adecuada, por eso es imprescindible extremar los cuidados de la piel no solo de los más pequeños sino también de los adultos.
Aunque el sol es un elemento indispensable para la salud ya que sus radiaciones favorecen, entre otras cosas, la producción de vitamina D, es en esta época del año cuando más debemos extremar los cuidados de la piel. Es por eso que queremos recordar la importancia de la prevención en estos meses de calor y daros consejos básicos para la exposición solar.
• Escoger la fórmula de protección solar que mejor se adapte a tu fototipo (color de piel).
• Utilizar los productos formulados específicos para cada zona. Por ejemplo, la protección facial, además de los activos fotoprotectores, protege la piel de los signos de envejecimiento provocados por el sol y refuerza la reparación del ADN dañado por la exposición solar continua.
• Aplicar la protección al menos 20 minutos antes de exponernos al sol. Es aconsejable empezar con factores de protección altos y exposiciones cortas. También hay que tener en cuenta dónde se toma el sol, si en la playa o la montaña, ya que cuanto más alto, más incide los rayos UV. En el agua también penetra hasta el 40% de los rayos solares, la arena de la playa refleja hasta un 15% de la radiación, la hierba o el suelo menos de un 10% y bajo la sombrilla llega hasta un 50% de radiación.
• No tomar el sol a mediodía y aunque el día esté nublado, protégete igual puesto que la radiación solar es capaz de traspasar al 40% las nubes.
• Tener en cuenta que muchos medicamentos pueden provocar reacciones de fotosensibilización con la exposición a la radiación solar, así que pregúntanos sobre el tema.
• Eliminar cualquier tipo de cosmético o perfume que haya sido utilizado sobre la piel ya que puede desencadenar o potenciar una alergia solar.
• Hidratar la piel, bebiendo mucha agua y consumiendo frutas y verduras con alto porcentaje acuoso. Es recomendable la ingesta de alimentos con caroteno como las zanahorias, las calabazas y los albaricoques ya que estimulan la producción de melanina; o alimentos como el tomate que previene los daños causados por el sol.
• Los protectores solares que han estado expuestos a cambios de temperatura, humedad, etc. no aseguran que los activos que llevan en su fórmula sean realmente efectivos. Por eso se recomienda renovarlos, como mucho, anualmente para evitar cualquier riesgo.
A partir de los 50 años aproximadamente, la piel ha perdido un 30% de su espesor y los cambios hormonales provocan que la producción de melanina se desorganice. Es a partir de esta edad cuando los diagnósticos de cáncer de piel son más frecuentes para aquellas personas que se han expuesto al sol de manera prolongada.

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